martes, 25 de enero de 2011

El ‘efecto espejo’ de Túnez se extiende por el mundo árabe


Lejos de amainar, crecen y se multiplican las manifestaciones y los actos de protesta en todo el mundo árabe. Autoinmolaciones a lo bonzo en Marruecos, Mauritania, Argelia y Egipto; enfrentamientos con diversos grados de violencia en Jordania y Yemen, y sentimiento general de que la revolución tunecina no puede quedarse ya circunscrita al escueto territorio del país más pequeño del Magreb, conforman el ‘efecto espejo’ temido por los dirigentes de todo el arco árabe, el que va desde Mauritania a Arabia Saudí.
Argelia y Egipto son ahora mismo las dos potencias cuya estabilidad es más preocupante y objeto de mayor atención por todas las cancillerías europeas. La gran manifestación anunciada en El Cairo para este martes puede marcar la evolución de los acontecimientos en un país decisivo. El descontento generado por la evidente manipulación de las últimas elecciones legislativas, la persistente ilegalización de los Hermanos Musulmanes y las fuertes tensiones sociales generadas por el ostensible empobrecimiento de una población castigada por la crisis, abre todo tipo de interrogantes inquietantes.

Egipto no es Túnez, donde ya han sido legalizados todos los partidos, incluidos el comunista y el islamista moderado Ennahda. Aunque aún no esté muy perfilado el rumbo, está claro que las masas tunecinas aspiran a una democracia parlamentaria de la que queden excluidos únicamente los artífices del mantenimiento de la dictadura cleptómana de Ben Alí durante 23 años. Pero en Egipto, con una estructura social totalmente distinta a la tunecina, la única alternativa posible sería de carácter islámico, de hecho la explosiva fuerza política contenida por Hosni Mubarak desde que sucediera al asesinado Anwar El Sadat. El actual presidente egipcio podría intentar no obstante una maniobra dilatoria: una islamización sin islamistas, pero sería difícil que prosperara sin el aval precisamente de los que reivindican en exclusiva esa legitimación.

Argelia, el país más rico del Magreb en términos de PIB, también tiene sus peculiaridades. A diferencia de Túnez, que fue un protectorado, Argelia fue colonia, lo que desestructuró su sociedad. El estado de emergencia, decretado en 1992 a raíz de la ilegalización del Frente Islámico de Salvación (FIS) y de la consiguiente guerra civil larvada -200.000 muertos y casi un millón de heridos-, es desafiado a diario por el Reagrupamiento por la Cultura y la Democracia (RCD), una formación moderada y legal que ha empezado a cuestionar abiertamente el régimen encabezado por Abdelaziz Buteflika, aunque el poder real esté en manos de los militares.

Las manifestaciones registran cada vez más incidentes violentos ante la contradicción que suponen los llamamientos del Gobierno a que la sociedad exprese sus sentimientos y la dureza con la que reprime la plasmación en la calle de su descontento. A pesar de los parches paliativos anulando gran parte de las subidas de precios, el riesgo de explosión social es enorme, a juicio de Mostefa Bouchachi, presidente de la Liga Argelina por los Derechos del Hombre. Pero, a diferencia de Túnez, donde el general Rachid Ammar desencadenó la caída del régimen al negarse a acatar la orden de disparar contra los manifestantes, es más que dudoso que el ejército argelino no sucumba a la tentación de asumir el poder sin paliativos en el caso de que la revuelta popular se le vaya de las manos a Buteflika, o sea instaurando de entrada una dictadura militar sin paliativos.

Marruecos, en fin, tiene una gran diferencia con los países citados: la posibilidad de canalizar un posible y explosivo descontento social hacia un “enemigo” exterior, en este caso España, actualizando entonces sus reivindicaciones sobre Ceuta y Melilla y acentuando aún más la marroquinidad del Sahara.

En este inmenso escenario norteafricano y medio-oriental lo social ha adelantado a lo religioso como causa de estas primeras llamaradas revolucionarias. Así lo han entendido los 22 jefes de Estado de los países miembros de la Liga Árabe, que han aprobado a toda prisa un programa urgente de dos mil millones de dólares para apoyar a las economías más débiles. Creen que así evitarán las protestas callejeras contra el desempleo, el alza de precios y la corrupción. Es más que dudoso que semejante “aspirina” sirva para curar una enfermedad mucho más profunda, resumida en un paro oficial de 25 millones de árabes sobre una fuerza laboral de 115 millones, en una población global de 310 millones. Fuentes como el Foro Jóven Árabe doblan ampliamente esa cifra de desempleo si se atienden a las ingentes cantidades de trabajos precarios y de remuneraciones insuficientes. Situación que ha llevado a que, como afirma Jean Daniel, “lo que tienen en común las naciones del Magreb es que los padres murieron para conseguir la independencia de unos países de los que los hijos solo quieren partir”.

HEZBOLLAH TOMA EL LIBANO


Hezbola consumó ayer su ascenso imparable al dejar de ser sólo el oscuro partido-milicia que controla la trastienda del Líbano para convertirse en la primera fuerza política del país, y además sin disparar un solo tiro.
Su candidato, el multimillonario y diputado independiente suní Najib Mikati, consiguió ayer la mayoría parlamentaria para ser designado nuevo primer ministro gracias a un ejercicio de transfuguismo impulsado por los chiíes para derrocar al pro-occidental Saad Hariri —jefe del Gobierno desde hacía 14 meses—, que fue contestado en la calle con un estallido de violencia.
Al grito de «la sangre suní hierve» y «Hizbolá, partido del diablo», los seguidores del mandatario saliente protagonizaron una «jornada de la ira» con decenas de manifestaciones que se tradujeron en graves disturbios en Trípoli o Beirut, resucitando el temor a la fractura sectaria en el siempre frágil país del Cedro.
La victoria de Hizbolá espoleó otra ola de rechazo en lo diplomático, con las advertencias de Estados Unidos de limitar la colaboración y la ayuda financiera al Líbano, hasta ahora un «aliado» en manos de Hariri, que pasará a la órbita de Irán y Siria bajo el dominio de una organización catalogada como terrorista en Washington. «Cuanto mayor sea el papel que juegue Hizbolá, más problemática será nuestra relación», declaraba el portavoz del departamento de Estado norteamericano, Philip Crowley. En Israel, el viceprimer ministro, Silvan Shalom, lamentó directamente que se haya instalado «un gobierno iraní en nuestra frontera norte».

En las trincheras

Exageradamente compleja, como todas las crisis que sufre el Líbano, esta última ha puesto de manifiesto dos aspectos. El primero, la omnipotencia de Hizbolá para hacer y deshacer a su antojo en el país, esta vez materializando en las instituciones la toma de poder que ya escenificó en 2008 por la vía de las armas. La segunda evidencia es su profundo nerviosismo ante la inminencia del informe del Tribunal de la ONU que investiga la muerte en 2005 del ex primer ministro Rafic Hariri, y del que el partido chií teme que señale a algunos de sus miembros como culpables.
Hizbolá rompía el pasado 12 de enero la coalición gubernamental, cuando Saad Hariri se negó a poner fin a la cooperación del Líbano con esta corte internacional, que desprecian como un «instrumento occidental al servicio de Israel». La suma de sus escaños, más los de su tradicional socio cristiano Michel Aoun y diputados del druso Walid Jumblat, —elegido dentro del movimiento «14 de marzo» que encabeza Hariri—, daban ayer como resultado un total de 68 votos sobre 128 en la Cámara libanesa, suficientes para sentar a Mikati como la previsible «marioneta» que, ahora sí, cerrará cualquier resquicio de colaboración con los jueces de Naciones Unidas.
Considerado en el país como un «tecnócrata inteligente» y conocida su íntima amistad personal con el presidente sirio Bashar al Assad —otro eslabón con Damasco—, se cree que su única función será ésa, impedir que los trabajos del Tribunal prosperen.
El jefe de Hizbolá, Hassan Nasralah, dejaba ayer claras estas intenciones en un discurso televisado, en el que decía: «Estamos en confrontación con las acusaciones de que somos víctimas, y por tanto hemos tenido que recurrir a las instituciones constitucionales».

Boicot de Hariri

Nasralah negó que Mikati sea «un hombre de Hizbolá», lo que formalmente es obvio, puesto que el ya primer ministro pertenece a la confesión suní, la condición imprescindible a cumplir para ser dirigente del gobierno libanés, según los acuerdos de Taëf de 1989. El propio Mikati asumía ayer el cargo retratándose como un moderado conciliador que tendrá el objetivo de «unir a las fuerzas del 8 de marzo (lideradas por el partido chií) con las del 14 de marzo».
«Mis manos —ofreció—, están tendidas a todos los libaneses, musulmanes y cristianos, para construir y no destruir». En sus primeros mensajes incidió también en que se ha tratado de un «proceso democrático» con el que dijo querer «salvar a mí país».
Hariri ha anunciado que boicoteará al ejecutivo. Ayer redobló esfuerzos para urgir a todos los ciudadanos a la calma y a no sucumbir a «llamamientos sospechosos». Lo hacía en contra de destacadas figuras de su propio partido, como el miembro del consejo político Mustafa Alush, que anteriormente había denunciado el «golpe de Estado de Hizbolá para imponer la wilayat al fakiq (el régimen clerical iraní)» e invitado a los libaneses a «expresar su cólera».

martes, 11 de enero de 2011

Cómo Ayuda Europa a los Racistas 'SioNazis'


En su nuevo libro Europe’s Alliance with Israel: Aiding the Occupation (La Alianza de Europa con Israel: Ayudando a la ocupación), el periodista David Cronin rastrea las complejidades de la relación entre el Estado de Israel e instituciones como la Unión Europea y la OTAN. Al hacerlo expone la mala fe que existe tras la posición de Europa como fuerza neutral, a la vez que reclama el apoyo a los derechos básicos del pueblo palestino. A continuación David Cronin responde a las preguntas de Sarah Irving.

Sara Irving. Sus antecedentes son principalmente los de un escritor sobre asuntos europeos e instituciones. ¿Qué le animó a escribir sobre las relaciones de Europa con Israel y los palestinos?

— David Cronin. Un par de cosas. En primer lugar, en 2001 yo estaba en Israel y los TPO [territorios palestinos ocupados] como parte de una “misión de paz” de la Unión Europea, poco después de los ataques del 11 de septiembre de 2001 en los EE.UU. Recuerdo, en particular, que fui a una conferencia de prensa que [el ex primer ministro israelí] Ariel Sharon dio en el Hotel King David en Jerusalén y me quedé muy sorprendido por la arrogancia y el lenguaje altamente ofensivo que estaba proyectando. Empezó dando la bienvenida a la gente a -no recuerdo sus palabras exactas- "la capital eterna del pueblo judío durante los últimos 3.000 años", sin reconocer de alguna manera que también es la capital de otras dos grandes religiones monoteístas.

Habló de cómo se alegraba cada vez que un atacante suicida palestino se inmolaba, porque de esta manera los palestinos acababan con ellos mismos en el proceso. Eso me sorprendió mucho, pero después acusó a la UE de financiar el "terrorismo palestino", algo que nunca había oído antes, todo eso era nuevo para mí.

— Supongo que era un poco ingenuo, pensé que no hay humo sin fuego, y en definitiva me transmitía la impresión de que la UE estaba apoyando a los palestinos. Chris Patten era en ese momento el encargado de la Comisión de Relaciones Externas de la UE y era muy hábil presentando a la UE como un "intermediario honesto", siempre haciendo hincapié en que la UE hacía todo lo posible por continuar el "proceso de paz," que la UE era el mayor donante de la Autoridad Palestina y que estaba ayudando a desarrollar un embrionario estado palestino.

Tomé muchas cosas en un falso sentido. El punto de inflexión para mí fue bastante mundano. Asistí a una conferencia organizada por uno de los comités de las naciones Unidas sobre Palestina en el Parlamento Europeo, en Bruselas en 2007, y allí participé en una sesión que abordó la relación de la UE con Israel. Esa fue la primera vez que realmente me di cuenta de la otra parte de la historia, cuando se dio toda la información real acerca de hasta qué punto la UE compartía la cama con Israel.

Me impactó el hecho de que había mucha literatura -las obras de [Noam] Chomsky y así sucesivamente- sobre la relación de Estados Unidos con Israel, pero no hay nada, aparte de un par de publicaciones académicas, que aborde las relaciones de Europa con Israel. Así que decidí que si nadie iba a escribir un libro sobre el tema, tendría que hacerlo yo mismo.

¿Cuál ve usted como la mayor "presión" tras las actitudes de Europa? Usted identifica varios elementos en el libro, la culpabilidad del Holocausto, el interés económico o la influencia de EE.UU. ¿Cuáles son las fuerzas principales en este juego entre el capitalismo y las fuerzas políticas?

— Es una combinación de cosas. Henry Kissinger dijo una vez que la UE nunca, ni siquiera en un millón de años, podrá ser un actor importante en Oriente Medio. No hay duda de que Estados Unidos sigue siendo el gran jugador en la política mundial y sigue siéndolo a pesar del crecimiento de China, pero la UE está lejos de carecer de poder. Es el mayor socio comercial de Israel y el mayor proveedor de ayuda a la Autoridad Palestina, por lo que en términos económicos tiene gran influencia.

La asociación de la UE con Israel se basa en un acuerdo que entró en vigor en el año 2000, en el artículo 2 se establece que dicho acuerdo está condicionado al cumplimiento de los derechos humanos. Los funcionarios de la UE sostienen que la cláusula de derechos humanos es una aspiración, pero los abogados dicen que es lo que en la UE se llama un "elemento esencial". Es clara y jurídicamente vinculante y existe una obligación por parte de la UE de invocar dicha cláusula y si es necesario castigar a Israel cuando se sale de la línea. Yo sostengo que se trata de una cobardía, no hay voluntad política de hacer frente a los israelíes ni al poder hegemónico estadounidense en los asuntos internacionales.

Israel ha venido desarrollando relaciones más estrechas con la UE y con la OTAN, ambos organismos comparten el mismo pensamiento estratégico que Israel, y en algunos casos las mismas personas están impulsando el proceso. Tzipi Livni, cuando era ministra de Relaciones Exteriores [de Israel], se dio cuenta de que podría ser un error de Israel ser demasiado dependiente de los EE.UU. Ella y sus asesores tomaron conciencia de que había otras potencias emergentes en el mundo. Obtuvieron acuerdos que mejoraron las relaciones de Israel con la UE y con la OTAN al mismo tiempo, en noviembre de 2008. Gabi Ashkenazi, el jefe del ejército israelí, visitó centros de operaciones de la OTAN en varias ocasiones, además Israel participó en ejercicios conjuntos con la OTAN. En julio de 2010 algunos soldados israelíes murieron en un accidente de helicóptero en Rumanía [1]. Este hecho recibió muy poca atención de la prensa importante, pero es una señal de hasta qué punto Israel está íntimamente involucrado en asuntos de la UE y la OTAN.

Gran parte de este libro es acerca de lo que Israel se beneficia de esta relación. Pero, ¿cuáles son los beneficios para la UE?

— Ésa es una buena pregunta, porque es discutible si realmente interesa a la UE forjar una amistad con Israel tal como se da ahora. Hay una escuela de pensamiento, y tengo cierta simpatía con ella, que sostiene que para la UE sería mejor olvidarse de Israel y concentrarse en el desarrollo de relaciones más estrechas con los Estados árabes. Pero los principales factores son las oportunidades empresariales y económicas.

Volviendo al año 2000, conforme con la Agenda de Lisboa [2], la UE fijó un objetivo oficial de convertirse en la base informática de la economía mundial. Pero adondequiera que se dirija la UE, los israelíes ya lo han hecho primero. Intel está desarrollando la próxima generación de chips de computadoras en sus instalaciones de Israel. Gran parte de los desarrollos "sexy" de Internet se han hecho allí. Los israelíes dedican alrededor de un 5% de su PIB a la investigación tecnológica, aproximadamente el doble que los estadounidenses. La Agenda de Lisboa fijó el objetivo del 3%, pero en la mayoría de los casos no se ha cumplido. Así que el aspecto más importante de la relación de la UE con Israel es la cooperación científica. Los israelíes han formado parte del Marco del Programa de Investigación Científica de la Unión Europea desde la década de 1990, vi algunos guarismos la semana pasada que mostraban que hay 800 proyectos de investigación de la UE en los que los israelíes están involucrados, y su valor llega a algo así como 4.300 millones de euros entre 2007 y 2013. Hay un sentimiento entre los funcionarios de la UE de que tienen que tener buenas relaciones con los israelíes porque están muy avanzados científicamente.

La otra cara es que muchos de los triunfos científicos que los israelíes celebran están íntimamente vinculados con la ocupación. Como menciono en el libro, Elbit [el fabricante de los drones utilizados en Gaza] y las industrias israelíes de aeronaves se encuentran entre los beneficiarios de subvenciones de la UE a la investigación científica. Desde el punto de vista de un contribuyente de la UE, estamos ayudando a la industria de guerra israelí.

En la reciente cumbre de la OTAN se anunció, por primera vez, un programa de defensa de misiles con la cooperación de Rusia, al parecer con la intención de operar desde buques de guerra de EE.UU. en el Mediterráneo. ¿Qué implicaciones tiene esto para las relaciones de Israel con la OTAN?

— Muchas. Si hablamos de lo que sucedió con la flotilla de ayuda a Gaza, eso fue legalmente un ataque a Turquía. El Marmara Mavi era un barco turco, Turquía es miembro de la OTAN y pidió una reunión de emergencia de la OTAN después de ese ataque [3]. Sólo podemos imaginar cuál habría sido la reacción si por ejemplo hubiera atacado Corea del Norte, todo el infierno se habría desatado. Pero, en cambio, fue Israel, así que aunque hubo una fuerte declaración redactada y emitida por la OTAN condenando el ataque, no hubo repercusiones a largo plazo. Tengo entendido que incluso continúa la cooperación militar entre Turquía e Israel, y Turquía continúa utilizando armas de Israel en sus ataques contra los kurdos en el norte de Irak.

En términos del nuevo concepto estratégico de la OTAN y el sistema de defensa antimisiles, hubo muchas conversaciones que involucraban a Israel. Sé que una gran cantidad de funcionarios de la OTAN fueron a Israel y se celebraron conferencias en el aeropuerto de la ciudad, cerca de Tel Aviv, sobre cómo va a cooperar Israel en este nuevo enfoque estratégico. Israel ha desarrollado una gran cantidad de tecnología en la cual la OTAN está muy interesada, como por ejemplo el sistema de la cúpula de acero para la protección de misiles de intercepción, de manera que los israelíes siguen en la carrera y se les consulta, y es perfectamente concebible que tengan un papel directo en la defensa de misiles del nuevo sistema que tanto emociona a los miembros de la OTAN [4].

Los líderes, como Nicolas Sarkozy en Francia, hablan mucho del programa nuclear de Irán, pero ignoran el de Israel. ¿Da usted algún crédito a la "opción Sansón", la teoría que dice que los países europeos son muy conscientes de la batería de las armas nucleares israelíes que podría destruir cualquier capital europea, casi sin advertencia? [5]

A veces hay que decir lo obvio, pero el punto aquí, que por desgracia la mayoría de los comentaristas omiten, es que el grado de hipocresía es increíble. Sabemos que Israel tiene una capacidad nuclear muy importante y nunca lo ha ocultado. A diferencia de Irán, no forma parte del Tratado de No Proliferación Nuclear además de no permitir las inspecciones de sus instalaciones, pero a los iraníes se les dice que no pueden desarrollar ninguna capacidad nuclear, mientras sabemos que los israelíes ya la tienen. Es muy obvio el doble rasero. En cuanto a la "opción Sansón", probablemente es algo que está en la mente de los líderes de la UE. No es algo que he estudiado, pero yo no descartaría esa teoría.

Investigadores como Daoud Hamoudi en Stop The Wall han planteado serias preocupaciones acerca de las zonas industriales que se están financiando, supuestamente como "ayuda" de los países europeos. Las colonias israelíes ya han estado utilizando mano de obra barata palestina para la producción de exportación durante muchos años. Las zonas francas industriales en el sur de África y América Central a menudo han traído nefastas condiciones de trabajo y han sido fuentes de corta vida de prosperidad, hasta que un país competidor baja sus estándares aún más. ¿Es éste un futuro que podríamos ver en Palestina?

— Tenemos que preguntarnos por qué la UE está tan interesada en la promoción de Mahmud Abbas y Salam Fayyad. Su legitimidad democrática es casi nula. El plazo de Abbas como presidente elegido ha caducado. La UE se presenta como defensora de los principios democráticos y, con razón, dice a los candidatos que tienen que cumplir con ciertas normas, pero estas normas se olvidan en el caso de los territorios palestinos. Se decidió hacer caso omiso de los resultados de una elección democrática en 2006 porque los palestinos, según la UE y los Estados Unidos, “votaron por el camino equivocado”.

El caso de Salam Fayyad es particularmente preocupante. He aquí un tipo que no es nada popular entre su propia gente, pero es realmente encantador para Occidente. Tenemos que preguntar por qué es así, y la única respuesta que se me ocurre es que se le inculcó la forma neoliberal de pensamiento que prevalece en Washington y Bruselas. Es un ex empleado del Banco Mundial y el FMI y, como digo en el libro, el documento que elaboró, "Hacia un Estado palestino", se ajusta al tipo de programas de ajuste estructural que el FMI impuso en África en la década de 1980 y que ha tratado de imponer por la fuerza en mi país, Irlanda [6]. Estamos hablando de recortar los salarios del sector público y el gasto en la mayoría de las áreas excepto -significativamente- en la seguridad, y hacer del sector privado el motor del crecimiento. Así que su análisis se adecúa a lo que ocurre en terreno, la idea para Palestina es que se convierta en un taller para Israel.

Usted ha escrito para The Electronic Intifada sobre la participación de la UE en la formación de las fuerzas de seguridad de la Autoridad Palestina, supuestamente como un programa para la construcción del Estado. ¿Qué le parece la visión de la UE de lo que debe ser Palestina? ¿Estamos hablando de un área muy pequeña con estrictas medidas de seguridad y un régimen económico neoliberal?

— No estoy seguro de si aún tendría que utilizar la palabra "visión". No estoy seguro de que la UE tenga una visión. La "solución de dos Estados" es una especie de mantra de la UE, pero no creo que haya mucho análisis serio de lo que quieren decir con eso. Los Acuerdos de Oslo, con todos sus defectos, por lo menos hicieron que se hablara de Gaza y Cisjordania como una unidad, pero ahora es casi imposible para un palestino moverse por esos territorios, e Israel controla férreamente Cisjordania, lo cual hace inviable la solución de dos Estados. Creo que los representantes de la UE se esconden, por el momento, detrás de la retórica. No presentan ningún plan estratégico a largo plazo sobre adónde quieren ir, que no sea para fortalecer sus relaciones con Israel a expensas de los palestinos.

Debemos tener en cuenta que la UE presenta la policía COPPS [la misión de entrenamiento de la UE en Cisjordania] como una especie de cuerpo precursor de una fuerza de policía para un Estado palestino independiente, pero estos chicos no tienen autoridad para arrestar a los colonos israelíes o para entrar en la zona C [partes de Cisjordania en las que, en virtud de los Acuerdos de Oslo, Israel conserva el control de aplicación de la ley, la construcción y la planificación]. Más del 60% de Cisjordania está fuera de los límites de actuación de esta fuerza policial. También hay una gran cantidad de indicios razonables de que la UE está haciendo la vista gorda sobre los abusos llevados a cabo por la policía palestina. Hay pruebas de torturas reunidas por organizaciones palestinas de derechos humanos, por lo que es bastante desagradable que la Unión Europea presente esto como una ayuda benigna a los palestinos.

Uno de los problemas con los libros es que pueden no estar actualizados en cuanto salen de la prensa. ¿Hay otras novedades importantes en la relación de la UE con Israel, aparte de las que usted reveló?

— Lo principal es que en el otoño de 2010 Kathy Ashton, jefa de la política exterior de la UE, recomendó que se elevara a Israel a la categoría de "socio estratégico". No está del todo claro lo que esto significa, pero sugiere que Israel tendría el mismo rango que los EE.UU. o China en las prioridades oficiales de la UE. Ashton ha sido un desastre en sus relaciones con Israel. Para ser justos debemos decir que ha hecho algunas declaraciones fuertes sobre Jerusalén y la expansión de las colonias israelíes allí, y también sobre la pena de prisión impuesta al activista popular Abdullah Abu Rahmeh, que sorprendieron a algunas personas. Pero, por lo demás, los israelíes la tratan con guantes de seda. Ashton visitó Gaza un par de veces, pero se negó a entrevistarse con Hamás y trató de presentar las misiones como meramente humanitarias, y restó importancia a todo un significado político. Pienses lo que pienses de Hamás, éste ganó una elección que fue reconocida como libre y justa por observadores propios de la UE en 2006. Es inconcebible que Kathy Ashton visite otro lugar en el mundo y se niegue a encontrarse con los dirigentes políticos locales. Cuando estaba en Jerusalén este verano dio una conferencia de prensa conjunta con [el canciller israelí, Avigdor] Lieberman y por el único preso que expresó alguna preocupación, al menos en público, fue Gilad Shalit. Ignoró totalmente el hecho de que cada año Israel encarcela a 700 niños palestinos, en la mayoría de los casos por nada más grave que lanzar piedras, y en muchos casos se abusa de ellos en la cárcel. Pero Kathy Ashton, en su entendimiento, no parece estar interesada en el abuso de los niños palestinos y sí lo está en la suerte de un soldado que sin duda debe ser tratado con humanidad y liberado, pero que era parte integrante de las fuerzas de una brutal ocupación militar.

Usted termina su libro con el argumento de que la Unión Europea presenta oportunidades para los defensores de la soberanía palestina. ¿Cuáles cree usted son las tácticas más eficaces? ¿Están los diputados del Parlamento Europeo apuntando erróneamente?

— Voy a responder a la segunda cuestión en primer lugar. Yo me opuse al Tratado de Lisboa, pero una cosa buena es que ha dado más poderes al Parlamento Europeo que, con todos sus defectos, es una institución elegida por sufragio directo. No entro en mayores detalles en el libro con respecto a esto, pero de las tres principales instituciones de la UE -el Consejo de Ministros, la Comisión Europea y el Parlamento– este último ha sido el menos maleable. A pesar de presiones muy fuertes, la mayoría de los eurodiputados apoyaron el informe Goldstone sobre el ataque a Gaza en 2008-2009. Más recientemente el Parlamento Europeo bloqueó un acuerdo técnico que haría más fácil para los bienes industriales israelíes cumplir con las normas de la UE por la estandarización de las normas. Es muy aburrido y poco atractivo, pero el Parlamento Europeo, o mejor dicho una de sus comisiones, ha estado haciendo preguntas incómodas y ha retrasado la entrada en vigor del presente acuerdo.

Es posible que no se puedan congelar todas las relaciones con Israel, pero el Parlamento puede dificultarlas. Es, definitivamente, un caso para que los ciudadanos de la UE presionen a sus diputados del Parlamento Europeo para hacer frente a la presión del lobby israelí. Hay fuertes grupos de presión apoyando a Israel, el "Grupo de Amigos de Israel", que es una alianza entre los partidos, así que es muy importante que el movimiento de solidaridad con Palestina contrarreste este grupo de presión muy bien dotado de recursos y nada transparente que está tratando de influir en las instituciones claves.

Para la otra pregunta, creo que para ponerlo de manera muy sencilla y tal vez crudamente, la gente común no puede esperar a que sus políticos y funcionarios públicos tomen medidas contra Israel. Es por eso que creo que hay que apoyar la campaña BDS [Boicot, Desinversión y Sanciones]. Pero no debemos olvidar que es una táctica, no una estrategia total, y tenemos que utilizar otras tácticas también. Israel invierte mucho tiempo, energía y dinero en presentarse a sí mismo como "la única democracia en Oriente Medio", y el movimiento de solidaridad con Palestina tiene que organizar todos sus recursos para contrarrestar esta muy bien montada propaganda

Notas:
[1] “Tsahal in Romania“, Voltaire Network, 30 de julio de 2010.
[2] La estrategia de Lisboa, también conocida como Agenda de Lisboa o Proceso de Lisboa, fue una acción y plan de desarrollo para la economía de la Unión Europea entre 2000 y 2010.
[3] “Freedom Flotilla: The detail that escaped Netanyahu, Voltaire Network, 8 de junio de 2010.
[4] “Le bouclier de l’invincibilité“, Réseau Voltaire, Nicolas Ténèze, 19 de marzo de 2010.
[5] Israel aims its nuclear warheads at Europe, Voltaire Network, 11 de marzo de 2010.
[6] Program of the Salam Fayyad Government, Voltaire Network, 26 de agosto de 2009.
David Cronin, nacido en Dublín en 1971, es el corresponsal en Bruselas de la agencia de noticias Inter Press Service. Escribió para una variedad de publicaciones de Irlanda antes de trasladarse a Bélgica en 1995. Después de trabajar como asistente de investigación y jefe de prensa en el Parlamento Europeo, se convirtió en el corresponsal europeo de The Sunday Tribune de Dublín, en 1998. Después trabajó como corresponsal político para European Voice, un semanario de propiedad de The Economist, desde 2001 hasta 2006.

Sarah Irving, escritora independiente, trabajó con el Movimiento de Solidaridad Internacional en la ocupada Cisjordania en 2001-2002 y con la Cooperativa Olive Co-Op, que promocionaba el comercio justo de los productos palestinos y visitas de solidaridad, entre 2004 y 2006. Ahora escribe a tiempo completo sobre una serie de cuestiones, incluida Palestina. Su primer libro, Gaza: Beneath the Bombs (Gaza bajo las bombas), en colaboración con Sharyn Lock, se publicó en enero de 2010. Actualmente trabaja en nueva edición de la Guía Bradt para Palestina y una biografía de Leila Khaled.

lunes, 10 de enero de 2011

Clinton pide unidad árabe contra plan nuclear de Irán


Dhabi. La secretaria de Estado Hillary Clinton pidió a los estados árabes un rol más activo para enfrentar los problemas más urgentes de Medio Oriente, citando el apoyo al frágil gobierno de la Autoridad Palestina y un frente unido contra el programa nuclear de Irán.

Durante una gira de cuatro días por Medio Oriente, Clinton manifestó su solidaridad con el mundo árabe en su lucha contra el extremismo interno, aludiendo al intento de asesinato de la legisladora de Arizona, Gabrielle Giffords, como un ejemplo de extremismo.

La gira consiste en una serie de eventos enfocados en el tema de promover la sociedad civil, incluyendo mayores libertades políticas para la mujer en el mundo en desarrollo. Sin embargo, el objetivo fundamental es sumar apoyos árabes para las metas de EU en la región.

Clinton pidió al mundo árabe su apoyo a Occidente para aplicar sanciones económicas contra Irán, advirtiendo que el potencial nuclear de Teherán podría llevar a una “extremadamente peligrosa” carrera armamentista en la región.

Cuando le preguntaron por qué Washington tolera armas nucleares para Israel pero no para Irán, respondió que el gobierno de EU apoya el concepto de que el Medio Oriente quede libre de armas nucleares. “Estamos comprometidos con ello, pero para llegar ahí primero hay que resolver la disputa palestina y el tema de Irán”.

martes, 4 de enero de 2011

Irán ofrece mostrar sus instalaciones nucleares a diplomáticos extranjeros


El Gobierno de Irán invitó ayer a varios países a que visiten algunas instalaciones nucleares, pero excluye de la oferta a las cuatro potencias occidentales que participan en las negociaciones sobre el programa atómico iraní: Estados Unidos, Reino Unido, Francia y Alemania. Sí están invitados, en cambio, Rusia y China (los otros dos miembros del llamado Grupo 5+1), además de la presidencia de la UE, Cuba y algunos países árabes acreditados ante el Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA).

El Gobierno iraní asegura que su invitación es un gesto de "buena voluntad" y apertura sobre su programa nuclear, que Occidente sospecha que está destinado a fabricar armas atómicas. La visita, que tendrá lugar los días 15 y 16 de enero, incluirá la planta de enriquecimiento de uranio de Natanz y el reactor de agua pesada en construcción en Arak. El OIEA, la entidad de control atómico de la ONU, visita regularmente instalaciones iraníes, incluida la de Natanz, pero ha expresado su creciente frustración por la falta de cooperación iraní con sus inspectores.

El Departamento de Estado de EE UU denunció ayer que el viaje organizado por Teherán es un "ardid" con el que el régimen de los ayatolás pretende "distraer la atención de sus obligaciones de transparencia" con el OIEA. La invitación iraní se produce antes de la nueva ronda negociadora prevista para finales de enero en Estambul entre Irán y el Grupo 5+1. Teherán ha excluido a las cuatro potencias occidentales del grupo, pero sí ha enviado una carta de invitación a Hungría, presidente de turno de la UE, que ha declinado la invitación. El Gobierno británico dijo ayer que "es muy poco probable que una visita estrechamente controlada de instalaciones seleccionadas aporte las garantías que necesita la comunidad internacional".

Algunos analistas ven en la iniciativa de Irán un ejercicio de "relaciones públicas" que servirá para poco, pero con el que Teherán, al menos, se aleja de su retórica confrontativa. El encuentro de Estambul sigue al celebrado en diciembre en Ginebra, el primero después de que la ONU, EE UU y la UE endurecieran las sanciones a Irán, a mediados de 2010, por su negativa a suspender su programa atómico.