martes, 21 de septiembre de 2010

CAI: Guerra Civil durante el Mandato de Palestina


La Guerra Civil durante el Mandato de Palestina (también denominada Guerra palestino-sionista) abarcó el periodo del 30 de noviembre de 1947 —el día siguiente a la firma del Plan de partición de Palestina— al 14 de mayo de 1948, que marcó el fin del Mandato británico en Palestina.
Este periodo constituye la primera fase de la Guerra de Palestina de 1948, durante la cual las comunidades judías y árabes de Palestina se enfrentaron, mientras que los británicos, que supuestamente garantizarían la seguridad de la región, organizaron su retiro y no intervinieron más que puntualmente. La fase siguiente, la Guerra árabe-israelí de 1948, se inició el 15 de mayo de 1948, con la creación del Estado de Israel y la intervención en la guerra de los ejércitos de varios Estados árabes vecinos.
El artículo relata de manera exhaustiva los diferentes episodios y acontecimientos claves del período de la guerra civil.

Antecedentes
Desde 1920, la región de Palestina estaba bajo control y administración británica, encomendada por la Sociedad de Naciones. Al igual que los Mandatos de Mesopotamia y de Siria, el Mandato británico de Palestina era un mandato de tipo A, es decir, se consideraba que había alcanzado cierto grado de desarrollo que haría posible su viabilidad como país independiente y donde el cometido de las potencias mandatarias consistía precisamente en poner en marcha y acelerar el acceso a una plena soberanía. En el caso de Palestina, la creciente inmigración judía, iniciada entre fines del siglo XIX e inicios del siglo XX, fue incentivada por la Declaración Balfour del 2 de noviembre de 1917, por la cual el gobierno británico se declaraba "favorablemente interesado en la fundación de un national home para el pueblo judío". Se calcula que, entre 1922 y 1942, el porcentaje de población judía en la región ascendió del 10% al 31% y que en 1939 los terrenos que los efendi árabes vendieron a los colonos judíos cubrían una extensión de 150.000 hectáreas, correspondiente a una cuarta parte de toda la superficie cultivable.
A medida que la inmigración judía crecía, la convivencia entre la población árabe palestina y los colonos, que procedían en su mayoría de Europa oriental y central, se hacía cada vez más difícil y la única medida que tomaron las autoridades para suavizar la tensión fue el control gradual del flujo de inmigrantes según las circunstancias. En 1929, tuvieron lugar los primeros enfrentamientos y cayeron las primeras víctimas.6 Desde entonces el país fue objeto de un combate entre los nacionalismos judío sionista y árabe palestino que se oponían el uno al otro, pero también al "ocupante" británico.
La lucha palestina culminó con la Gran Revuelta de 1936-1939. Dirigida por los nacionalistas palestinos, se oponía tanto al sionismo como a la presencia británica en Palestina y a los políticos palestinos, reivindicando un nacionalismo panárabe. La represión británica fue sangrienta y la reacción de las organizaciones sionistas, violenta; no obstante, al final, los nacionalistas palestinos obtuvieron de los británicos una disminución draconiana de la inmigración judía traducida en el Libro Blanco de 1939. Pero las consecuencias fueron graves: la revuelta había acabado con la vida de cerca de 5.000 árabes y de 500 judíos. Las diversas organizaciones sionistas paramilitares fueron fortalecidas y la mayor parte de los miembros de la élite política palestina fue detenida y forzada al exilio. Entre ellos, se encontraba el jefe del Comité Supremo Árabe, Amin al-Husayni, quien se refugió en la Alemania nazi, donde pidió ayuda para su causa.
Tras la Segunda Guerra Mundial y el drama del Holocausto, el movimiento sionista atrajo simpatías. En Palestina, los grupos de la derecha sionista llevaron a cabo una campaña de violencia contra la "ocupación" británica marcada por varios atentados. Los nacionalistas palestinos se reorganizaron, pero siguieron estando muy retrasados con respecto a los sionistas; sin embargo, la debilidad de las potencias coloniales reforzó a los países árabes y la recientemente formada Liga Árabe apoyó las reivindicaciones nacionalistas palestinas y les sirvió de portavoz.
La diplomacia no logró conciliar los puntos de vistas. El 18 de febrero de 1947, los británicos anunciaron el abandono de su mandato sobre la región. El 29 de noviembre de 1947, la Asamblea General de Naciones Unidas aprobó un Plan de partición de Palestina con el apoyo de las grandes potencias, pero no de los británicos y en contra del conjunto de los países árabes. Nadie en la época dudaba que la guerra era inevitable, sobre todo debido al trazado de las fronteras, pero ni los árabes ni los judíos estuvieron preparados para ella.

Estallido de la guerra civil (30 de noviembre de 1947 - 1º de abril de 1948)
El día después de la aprobación del plan de partición de Palestina por la ONU, las manifestaciones de alegría de la comunidad judía se vieron contrarrestadas por las manifestaciones de oposición árabe en todo el país8 y el 1º de diciembre, el Comité Supremo Árabe decretó una huelga de tres días. Un "viento de violencia" se instaló rápida y espontáneamente, anunciando la "guerra civil".

Aumento de la violencia
En todos las zonas mixtas que eran habitadas por ambas comunidades, en particular, en Jerusalén y Haifa, se sucedieron ataques, represalias y contra-represalias cada vez más violentas. Los disparos al aire evolucionaban en batallas; los ataques contra el tráfico se transformaban en emboscadas. Se producían atentados cada vez más sangrientos, a los que les seguían a su vez disturbios, represalias y otros atentados.
Por ejemplo, el 30 de diciembre en Haifa, miembros del Irgún lanzaron dos bombas en medio de una multitud de obreros árabes que hacían cola delante de una refinería, matando a 6 de ellos e hiriendo a 42. La multitud encolerizada mató en represalia a 39 Judíos antes de que los soldados británicos restablecieran la calma. En represalia, el 31 de diciembre, unos soldados de Palmaj y de la brigada Carmel atacaron el pueblo de Balad-al-Sheikh y de Hawassa. Según diferentes historiadores, esta incursión tuvo como resultado entre 21 y 70 muertos.
El 22 de febrero, en Jerusalén, los hombres de Amin al-Husayni organizaron con la ayuda de desertores británicos un triple atentado con coches bomba dirigidos a las oficinas del períodico The Palestine Post, el mercado de la calle Ben Yehuda y el patio trasero de las oficinas de la Agencia judía. Los atentados tuvieron como resultado, respectivamente, 22, 53 y 13 judíos muertos y centenares de heridos.
n represalia, el 29 de febrero, Lehi dinamitó la vía ferroviaria que conectaba El Cairo con Haifa, al norte de Rejovot, provocando la muerte de 28 soldados británicos e hiriendo a 35. Reiteró la operación el 31 de marzo, cerca de Cesarea Palestina, matando a 40 personas e hiriendo a 60, de los cuales la mayoría estaba compuesta por civiles árabes.
Durante el período comprendido entre diciembre de 1947 y enero de 1948 se contabilizaron cerca de 1.000 muertos y 2.000 heridos. A finales de marzo de 1948, un informe calculó más de 2.000 muertos y 4.000 heridos. Estas cifras representan una media de más de 100 muertos y 200 heridos por semana. Y esto, de un total de 2 millones de habitantes.

Guerra de rutas y bloqueo de Jerusalén

Situación geográfica de zonas judías
Fuera de las zonas costeras, los asentamientos judíos o Yishuv en Palestina estaban muy dispersos. La comunicación entre la zona central más desarrollada y las zonas periféricas se efectuaba por conexiones terrestres. Estas conexiones constituían un objetivo mucho más fácil que la mayor parte que atravesaba las localidades árabes o incluso zonas enteramente árabes.
En este contexto, el "aislamiento" de los 100.000 judíos de Jerusalén y sus alrededores (como el asentamiento de Kfar Etzion, a mitad de camino en la ruta estratégica entre Jerusalén y Hebrón), las 27 aldeas y asentamientos en el Néguev y los del norte de Galilea constituían una debilidad estratégica para el Yishuv.
Se consideró la posibilidad de evacuar estas áreas difícilmente defendibles, pero en Jerusalén, como en toda Palestina, la política de la Haganá había sido establecida de forma tajante por Ben-Gurión: « Lo que tienen los judíos debe ser conservado. Ningún judío debe abandonar su casa, su finca o kibutz o su trabajo sin autorización. Cada puesto de avanzada, cada colonia, cada pueblo, sea cual sea el aislamiento, deben ser ocupados como si se tratara de la propia Tel Aviv.» De esta forma, ningún asentamiento judío fue evacuado antes de la invasión de mayo de 1948. Solo una docena de kibutz de Galilea, así como aquellos de Kfar Etzion, enviaron a sus mujeres y niños a las zonas más seguras del interior.

Ben-Gurión dio instrucciones para reforzar los asentamientos del Néguev en cuanto a hombres y materiales, particularmente en los kibutz de Kfar Darom o Yad Mordechai (al norte de Gaza), Revivim (al sur de Beerseba) y a Kfar Etzion. Consciente del peligro que pesaba sobre el Néguev, el Comandante Supremo de la Haganá le asignó un batallón entero de palmaj para su defensa.
El caso de Jerusalén era todavía más crítico, debido a la importancia de su población judía (1/6 del total de Yishuv) y a la gran dificultad de acceso a la ciudad. La carretera Tel Aviv - Jerusalén era larga y escarpada. Dejaba la zona judía de Hulda, para luego seguir al pie de las estribaciones de Latrun. Seguidamente, el viaje de 28 kilómetros entre Bab-el-Ued y Jerusalén tomaba no menos de 3 horas y la carretera atravesaba o pasaba cerca de aldeas árabes, tales como Saris, Qastel, Deir Yassin o Qaluniya.

Estrategia de Abdelkader al-Husayni
Abdelkader al-Husayni llegó a Jerusalén en diciembre de 1947 con el objetivo de « sofocar » a la comunidad judía de la ciudad. Se instaló en Tzurif, un pueblo al suroeste de Jerusalén con sus hombres: una centena de combatientes que habían sido entrenados en Siria antes de la guerra y que servían de cuadros para su ejército, el Ejército de la Guerra Santa. Se reunieron con un centenar de jóvenes aldeanos y de veteranos del Ejército británico. De esta manera, el ejército sumó rápidamente varios miles de hombres y transfirió su cuartel general y su centro de entrenamiento a Bir Zeit, cerca de Ramala. Su zona de influencia se extendía hasta Lod y Ramla, donde Hasan Salama, un veterano de la Gran Revuelta Árabe de 1936-1939 que estaba a la cabeza de mil hombres, coordinaba sus acciones con Abdelkader al-Husayni en el hostigamiento del tráfico terrestre.
El 10 de diciembre tuvo lugar el primer ataque organizado sobre un convoy entre Belén y Kfar Etzion, en el cual fueron asesinados diez pasajeros y miembros de la escolta. El 14 de enero, Abdel Kader llevó a cabo en persona un ataque contra Kfar Etzion, en el cual participaron mil hombres. El ataque fue un fracaso y dejó 200 muertos tras de sí; sin embargo, una sección de 35 hombres del palmaj que trataba de reforzar el asentamiento fue sorprendida, cercada y masacrada.
El 25 de enero se produjo un ataque de envergadura en el poblado árabe de Qastel. A raíz de un llamado de Abdelkader al-Husayni, varias aldeas en el noreste de Jerusalén se unieron al ataque. Otros prefirieron no participar por temor a las represalias o se disculparon con sus vecinos judíos alegando que el llamado no concernía al ataque del convoy, sino a la defensa de la aldea cercana de Bet Suriq.
La campaña por el control de las rutas tomó un carácter militar creciente y centralizó el esfuerzo de guerra árabe. A partir del 22 de marzo, los convoyes de aprovisionamiento hacia Jerusalén dejaron de circular. Ese día, un convoy de una treintena de vehículos fue destruido a la entrada de Bab-el-Oued. El 27 de marzo, un importante convoy de abastecimiento de regreso de Kfar Etzion cayó en una emboscada al sur de Jerusalén. Cercados por varios miles de árabes y con pocas municiones, solicitaron la ayuda de los soldados británicos tras 24 horas de combate; sin embargo, debieron abandonar las armas y municiones, pero sobre todo los vehículos, a los árabes.
Según un informe británico, la situación de Jerusalén, donde ya se estaba aplicando el racionamiento de alimentos, podía convertirse en desesperada después del 15 de mayo. En el mismo periodo, la situación era también crítica para los judíos de otros lugares del país. El 26 de marzo, las colonias del Néguev fueron aisladas debido a la imposibilidad de utilizar la ruta costera del sur que pasaba por zonas con una densa población árabe. El 27 de marzo, un convoy de reabastecimiento destinado a los kibutz aislados del noroeste de Galilea fue atacado en la región de Haifa. Entre 42 y 47 combatientes de la Haganá y una centena del Ejército de liberación árabe murieron y todos los vehículos fueron destruidos.

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