miércoles, 23 de febrero de 2011

UNION EUROPEA CONDENA LA SANGRIENTA REPRESION LIBIA.


La Unión Europea (UE) acordó hoy preparar sanciones contra el régimen de Muamar el Gadafi por su represión violenta de las manifestaciones en Libia, mientras coordina la evacuación de los ciudadanos comunitarios del país.

Los Veintisiete decidieron encargar a sus expertos la exploración de las medidas concretas, que podrían pasar por la congelación de activos de dirigentes libios, prohibiciones para entrar en territorio comunitario, un embargo de armas y otras iniciativas a estudiar en los próximos días.

"No hay una lista de sanciones, no se han tomado decisiones, pero hay una clara disposición", aseguró un alto funcionario europeo tras la reunión del Comité Político y de Seguridad de la Unión Europea (COPS).

Según esa fuente, actualmente se baraja "un amplio abanico" de medidas, que no quiso desvelar para "garantizar su efectividad".

Hoy, el presidente francés, Nicolas Sarkozy, consideró necesario, entre otras cosas, suspender todas las relaciones económicas, comerciales y financieras con Libia.

La economía del país africano depende en gran medida de las exportaciones de gas a Europa, que para el bloque comunitario, sin embargo, no tienen una importancia capital, pues suponen una pequeña parte de su suministro global.

Por ahora la UE como tal no se plantea sanciones comerciales, que serían tomadas de forma individual por los países, señaló la misma fuente.

El pasado lunes, los ministros de Exteriores de la Unión analizaron en Bruselas la situación en Libia en profundidad, pero no tocaron entonces la posibilidad de imponer sanciones.

El recrudecimiento de la violencia y el último mensaje de Gadafi, sin embargo, han hecho a los Veintisiete endurecer su postura.

Alemania amenazó el martes a Trípoli con sanciones, mientras que hoy Sarkozy pidió medidas "concretas" de la UE y defendió llevar ante los tribunales a los responsables de la represión "brutal y sangrienta" de las protestas populares.

Por ahora, la Unión ha decidido suspender toda exportación de armas a Libia y paralizar las negociaciones que mantenía con Trípoli para sellar un acuerdo marco de cooperación entre las dos partes.

En una declaración hecha pública por la Alta Representante de la UE, Catherine Ashton, los Veintisiete condenaron hoy la violencia por parte de las autoridades libias y consideraron que las "brutales violaciones masivas de los derechos humanos son inaceptables".

"La UE recalca que aquellos responsables de las agresiones brutales y la violencia contra los civiles tendrán que rendir cuentas", señala el comunicado.

Los Veintisiete, aseguraron fuentes comunitarias, siguen también con preocupación la situación de seguridad de los hasta 10.000 europeos que se encuentran en Libia, según datos de la Comisión Europea.

Bruselas coordina con los Estados miembros sus operaciones de evacuación y está tratando de facilitar la puesta en marcha de "capacidades de transportes", en particular a través del mar, para estar en disposición de sacar del país a todos los ciudadanos comunitarios.

En paralelo, Europa estudia los posibles movimientos migratorios que plantea la situación en Libia y en otros países de la región mediterránea.

La agencia de fronteras exteriores de la UE (Frontex) cree que pueden llegar a Europa entre 500.000 y 1,5 millones de personas a causa de las revueltas, según informaron fuentes europeas.

Los ministros comunitarios de Interior se reunirán mañana en Bruselas para debatir por primera vez las consecuencias en la inmigración de la ola de protestas que se inició en Túnez.

martes, 22 de febrero de 2011

EEUU vigila 2 barcos iranies en el Canal de Suez, Egipto.


Estados Unidos está vigilando de cerca los movimientos de dos barcos de guerra iraníes que obtuvieron permiso de Egipto para atravesar el Canal de Suez y entraron hoy en el mar Mediterráneo con destino a Siria.

Así lo dijo hoy en su conferencia de prensa diaria el portavoz del Departamento de Estado, Philip Crowley, en respuesta a la decisión de Egipto de dar vía libre a barcos iraníes en el canal por primera vez desde la revolución islámica de 1979.

"Seguiremos observando de cerca los movimientos de estos barcos y sus acciones", indicó el portavoz.

Los dos barcos entraron esta mañana en el canal con destino a Siria, donde han anunciado que llevarán a cabo ejercicios de entrenamiento, según fuentes oficiales del Gobierno iraní.

Preguntado por si Estados Unidos considera esos movimientos una provocación, Crowley subrayó que su país apoya la libertad de navegación desde hace mucho tiempo y que la decisión de permitirles transitar el canal "es un asunto entre Irán y Egipto".

"Pero obviamente, tenemos preocupaciones sobre el comportamiento de Irán en la región", añadió.

Fuentes del ministerio de Exterior de Israel indicaron hoy a Efe que la Marina de su país se encuentra en alerta por considerar la entrada de los barcos en el Mediterráneo "una provocación", y que la comunidad internacional "debe oponerse" a este tipo de movimientos por parte de Teherán.

La Autoridad del Canal de Suez dijo la semana pasada que los barcos de cualquier nacionalidad pueden cruzar el conducto siempre que el país no esté en estado de guerra con Egipto.

lunes, 21 de febrero de 2011

230 muertos en Libia, Fuera Gadafi!!


Los enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas de seguridad en Trípoli, capital de Libia, surgidos tras el discurso del hijo del líder libio Muamar Gadafi en el que advirtió de una “guerra civil”, dejaron 61 muertos, lo que eleva a 233 la cifra de víctimas.

La violenta represión de las manifestaciones en Libia han causado al menos 233 muertos desde que comenzaron las protestas contra el régimen de Gadafi, 61 de ellos tan sólo anoche en la ciudad de Bengazi, de acuerdo con un nuevo balance de la organización Human Rights Watch (HRW).

HRW, que sigue de cerca la situación en Libia y cuyo balance se basa en fuentes médicas, precisó que el hospital Al Jalla en Bengazi contabilizó 50 muertos la víspera, mientras que otro nosocomio recibió 11 cadáveres, lo que hace un total de 61 muertos en esa ciudad.

Bengazi, la segunda ciudad más importante de Libia a mil kilómetros al este de Trípoli, se encuentra hoy en poder de los manifestantes que iniciaron sus protestas el pasado 15 de febrero para poner fin a 41 años de poder de Gadafi, según la televisión qatarí Al Yazira.

En el marco de los disturbios de anoche, el edifico central del gobierno, las sedes del Parlamento del Ministerio de Justicia y las oficinas centrales de la radio y televisión estatales, fueron incendiados tras ser saqueados.

Hombres cargan un ataúd en el hospital de Al-Jalaa en Benghazi, Libia. Foto: AP
La difusión de la cadena de televisión Al Jamahariya 2 y de la radio Al Shababia, se reanudó este lunes tras ser suspendida la noche del domingo durante los violentos disturbios.

Otros inmuebles que fueron incendiarios fueron algunas comisarias policiacas y locales de los comités revolucionarios en diversos barrios de Trípoli.

Debido a la violencia, el ministro libio de Justicia, Mustafá Abdeljalil, presentó este lunes su dimisión, reportó el diario electrónico Quryna, cercano a uno de los hijos de Gadafi.

Los incendios y saqueos siguieron al discurso del hijo de Gadafi, Seif al Islam, cuyas palabras desataron inconformidad entre los manifestantes que se enfrentaron con las fuerzas de seguridad hasta esta madrugada, según Al Yazira.

El hijo de Gadafi advirtió que existe el riesgo de “guerra civil” en el país y aseguró que la violencia es un “complot internacional” para derrocar a su padre.

Los manifestantes han incendiado las sedes del Gobierno y del Ministerio de Justicia. Foto: AP
Indicó que la revuelta popular está orquestada por “organizaciones islámicas”, cuyo objetivo es dividir el país en un grupo de pequeños estados regidos por la sharia (ley sagrada de los musulmanes), así como por diversos grupos económicos y por los líderes tribales del este.

El hijo de Gadafi adelantó que el Congreso General del Pueblo, institución equivalente al Parlamento, se reunirá este lunes para discutir una “clara agenda de reformas” en Libia.

“Tenemos dos opciones: o actuamos todos unidos para aprovechar esta oportunidad de introducir reformas o nos hundimos en el caos”, dijo en un discurso transmitido por la televisión estatal.

Respecto a las versiones de que el líder libio había huido de Libia hacia Venezuela, autoridades libias aseguraron que Gadafi está en su país, incluso la televisión estatal mostró imágenes en el que se le observa en varios actos en Trípoli, informó la cadena árabe Al Arabiya.

Las protestas en Libia iniciaron la noche del martes pasado para exigir la liberación de un abogado que representa a familias de presos muertos en 1996 en un tiroteo en la prisión Abu Salim en Trípoli.

Desde entonces, las manifestaciones se han intensificado por lo que parece imposible dar vuelta atrás, por lo que ahora “o cae el régimen de Gadafi o la represión sobre la población será brutal”, según analistas políticos.

Gadafi, quien asumió en 1969, tras encabezar una revolución que acabó con la monarquía en Libia, es uno de los dictadores que más años lleva en el poder en este momento y dirige uno de los regímenes más represivos.

sábado, 19 de febrero de 2011

Muertos en Libia, protestas en Bahréin, incidentes en Argelia


Los manifestantes volvieron a tomar la plaza de la Perla de Bahréin pese a la brutal represión, en una nueva erupción de las protestas contra los regímenes autoritarios de los países árabes que dejó cerca de 80 muertos en Libia y una decena en Yemen y el sábado golpeó a Argelia.

Miles de manifestantes instalaron tiendas en la céntrica plaza de Manama, la capital de Bahréin, de donde habían sido expulsados el jueves en un operativo policial que dejó cuatro muertos.

El viernes, las fuerzas de seguridad abrieron fuego contra otras protestas, dejando decenas de heridos.

Pero las autoridades sunitas de esta pequeña monarquía petrolera del Golfo con mayoría de la población chiita parecieron el sábado resignarse a buscar otra estrategia ante los reclamos de reformas políticas, al ordenar a los militares y a la policía mantenerse apartados de la ya célebre plaza de la Perla.

"Ordenamos a todas las fuerzas de seguridad que se retiren inmediatamente de las zonas de concentración (...) como pedimos a las personas concentradas que abandonen el lugar para evitar cualquier choque", dijo el príncipe heredero de Bahréin, Salman ben Hamad Al Jalifa.

La oposición supedita el inicio de un diálogo al repliegue del ejército fuera de Manama.

Bahréin es un país aliado de Estados Unidos, que tiene allí la base de su V Flota.

La represión tampoco consiguió amedrentar a otros movimientos, como el que estalló en Libia contra el régimen del coronel Muamar Kadhafi en el poder desde hace casi 42 años.

Al menos 12 personas murieron el sábado en los enfrentamientos entre manifestantes y militares en Benghazi, importante ciudad del este de Libia, informó el periódico Quryna, cercano al reformista Seif el Islam Kadhafi, uno de los hijos del líder libio.

Según fuentes médicas y testigos citados por la organización de defensa de los Derechos Humanos Human Rights Watch (HRW, con sede en Nueva York), al menos 84 personas murieron en Libia desde el principio de las manifestaciones, el 15 de febrero.

Un último recuento a partir de diferentes fuentes locales el sábado totalizaba 77 muertos.

Una fuente allegada al poder indicó que las fuerzas de seguridad, "para evitar enfrentamientos con los manifestantes", "recibieron la orden de salir del centro de la ciudad de Al Baida", a mil 200 km al este de Trípoli, región en donde las protestas parecen haberse convertido en una insurrección general.

En Argel, unos 200 manifestantes que coreaban "Argelia libre y democrática", "poder asesino" o "el pueblo quiere que caiga el régimen", se congregaron el sábado en el centro de la ciudad, pese a un impresionante despliegue de las fuerzas de seguridad.

Un diputado de la opositora Asamblea por la Cultura y la Democracia (RCD), Tahar Besbas, fue gravemente herido en un enfrentamiento con la policía durante la manifestación y parecía en estado de coma, según un miembro de su partido. Sin embargo las autoridades aseguraron que el diputado no tiene "absolutamente nada".

Las protestas del mundo árabe, inspiradas en las rebeliones que desde inicios de año derrocaron a los presidentes de Túnez, Zine el Abidine Ben Alí, y de Egipto, Hosni Mubarak, se propagaron como un reguero de pólvora en esta región con grandes sectores de población sumidos en la pobreza, carcomida por la corrupción y gobernada por longevos regímenes autoritarios.

Otros enfrentamientos se produjeron el sábado en Yemen, donde un estudiante murió baleado en Saná, la capital, aunque el ministerio del Interior desmintió esa noticia.

En Adén, al sur de Yemen, un adolescente de 16 años murió el sábado alcanzado por una bala perdida de las fuerzas de seguridad durante la dispersión de una manifestación, según una fuente hospitalaria.

Según un balance de la agencia, este fallecimiento lleva a 10 el número total de muertos en las protestas que se iniciaron el domingo 13 en este paupérrimo país del sur de la Península Arábiga.

En Yibuti, otro pequeño país del cuerno del Africa separado de Yemen por el Mar Rojo, un policía y un manifestante murieron el sábado en enfrentamientos tras una gran manifestación opositora en la capital, indicó el ministerio del Interior en un comunicado.

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, condenó el viernes el uso de la violencia contra las manifestaciones pacíficas en Bahréin, Libia y Yemen y pidió espetar la libertad de expresión.

En Túnez, centenares de personas manifestaron el sábado "por un Túnez laico", después de varios incidentes con islamistas que atacaron el viernes una calle de prostitutas y gritaron consignas antisemitas la semana pasada y un día después de que fuera degollado un sacerdote polaco.

El principal movimiento islamista tunecino, Ennahda, pidió al gobierno "que descubra las verdaderas circunstancias" del homicidio del sacerdote polaco Marek Rybinski, de 34 años, y "halle a quienes lo cometieron para aclarar las cosas ante la opinión pública".

jueves, 17 de febrero de 2011

BAHRÉIN EN LLAMAS


La sacudida telúrica que se extiende por el mundo árabe y musulmán ha llegado también a un país que no tiene los problemas económicos que oscurecen el futuro de Túnez o Egipto. Bahréin es un pequeño emirato petrolero donde lo que piden los manifestantes no es un trabajo para comer dignamente, porque tienen de sobra, sino una apertura democrática. El Emir ha respondido con la fuerza y es posible que aún crea que los tanques lograrán aplastar las protestas, aunque en realidad para eso ya es demasiado tarde. Si se empeña en ignorar las reclamaciones de los ciudadanos, el terremoto le pasará por encima.

En Bahréin los manifestantes no piden un trabajo para comer, porque tienen, sino una apertura democrática

La protesta contra Gadafi desafía la represión del régimen libio


Las protestas del «día de la ira», convocado ayer por la oposición, extendieron los disturbios que tienen lugar desde hace tres días a diversas ciudades de Libia, dejando varias víctimas mortales y decenas de heridos, según fuentes de la oposición y medios de comunicación. El objetivo: emular a sus vecinos de Túnez y Egipto. Los defensores del líder libio, Muamar Gadafi, también se echaron a la calle, especialmente en la capital, Trípoli, donde la voz de la oposición fue apagada por las marchas oficialistas.

«Los libios han roto hoy la barrera del miedo», dijo el opositor en el exilio Faiz Jibril. En Alzentan, a 145 kilómetros de Trípoli, fueron incendiados el tribunal, la sede de los comités populares (aparato del régimen), una comisaría y otras sedes de la seguridad. No hubo muertos pero sí detenciones de manifestantes, según el diario «Quryna». Este mismo medio, vinculado a Seif El Islam, uno de los hijos de Gadafi y su presunto heredero, dijo que el régimen prepara cambios para la semana próxima. Aparentemente se trata de aplicar la misma táctica de otros países árabes: cómo diseñar a toda prisa medidas para favorecer el empleo, para tratar de frenar las protestas.

Catorce muertos
Las páginas «web» Al Youm y Al Manara informaron de la muerte de seis personas en Bengasi, donde los disturbios habían comenzado el martes. La cadena qatarí de televisión Al Yasira habla de hasta 14 fallecidos en diferentes localidades de este país, de una extensión más de tres veces superior a España pero dominado en su mayoría por el desierto. Otras fuentes, siempre sin confirmación oficial, elevan los muertos hasta 20.

Un coronel, responsable de la seguridad de la ciudad de El Beida, fue destituido por el ministro del Interior tras la muerte de dos personas en los enfrentamientos del miércoles, según «Quryna». Son las dos únicas víctimas mortales reconocidas por el régimen. Tras los entierros se produjeron graves disturbios al grito de «¡Libia libre, Gadafi fuera!», con el incendio de coches de particulares y de la Policía. Los agentes y las milicias de los comités populares dispersaron a los manifestantes empleando armas de fuego y causando al menos cuatro muertos, según la ONG de derechos humanos Libia Watch, con sede en Londres.

Los servicios de seguridad habían detenido horas antes a 14 personas relacionadas con las protestas en las últimas horas, según la ONG de derechos humanos estadounidense Humans Right Watch (HRW). «Las autoridades libias deben dejar en libertad inmediatamente a todos los activistas, escritores y manifestantes por haber preparado las protestas del 17 de febrero y permitir a los libios ejercer su derecho a manifestarse pacíficamente», ha dicho en un comunicado HRW.

Desde el extranjero, organizaciones de derechos humanos como HRW o Amnistía Internacional, así como la Unión Europea y los Estados Unidos, han pedido a Libia que no emplee la fuerza para sofocar las revueltas. «¡Abajo con los enemigos, abajo con ellos estén donde estén! ¡Fuera las marionetas!», dijo Muamar Gadafi el miércoles, según recogió la BBC. El coronel insistió en que el triunfo será de los «revolucionarios», pero refiriéndose a los suyos, claro.

El país magrebí es rico en petróleo pero pobre en libertades y observadores independientes. Por eso el «día de la ira» tuvo que ser preparado de manera clandestina con la ayuda especialmente de internet y de libios en la diáspora. La disidencia es casi un acto suicida y son muy pocos los que se atreven a dar la cara, pero algunos vídeos de las revueltas, hechos casi siempre con teléfonos móviles, han empezado a llegar a la red. Comprobar los datos y las informaciones de manera independiente es complicado. Por contra, engrandecer al régimen parece tener premio. «¡Defendemos a Gadafi y a la revolución! ¡La revolución continúa!», gritaban en la mañana del jueves seguidores del líder libio en la Plaza Verde, junto a la ciudad vieja de Trípoli, según un reportero de la agencia Reuters. Y esas son las imágenes que llegan a todo el mundo a través de las grandes agencias de noticias, maniatadas por la dictadura informativa. Las calles mantenían su rutina habitual, con comercios y bancos abiertos con normalidad. Ni rastro de protestas multitudinarias.

Muamar Gadafi, que este año cumplirá 42 años en el poder, temía desde hace semanas que el virus revolucionario cruzara sus fronteras desde el vecino Túnez. De hecho, apoyó al presidente Ben Alí hasta el final sabiendo que el triunfo de la «revolución del jazmín» iba a salpicarle.

miércoles, 16 de febrero de 2011

Egipto alimenta lucha EEUU-Irán por infuencia en Medio Oriente


Tras la caída de Hosni Mubarak en Egipto, Estados Unidos busca golpear a Irán mientras ambos países enemigos luchan por influenciar en un Medio Oriente sacudido por las protestas populares, estimaron analistas.
Irán presenta la caída de Mubarak como un nuevo signo del declive de Estados Unidos e Israel en la región, pero Washington ve la oportunidad de un nuevo estallido de protestas anti-gubernamentales en la república islámica.
Asimismo, estiman analistas, Irán enmarca las manifestaciones que sacuden a la región como inspiradas en su revolución islámica de 1979, mientras que Estados Unidos las pinta como parte de la tendencia democrática que apoya.
"Vamos a ver una escalada en la retórica de Estados Unidos", dijo Trita Parsi, presidente del Consejo nacional irano-estadounidense, entidad que busca avanzar en los intereses de la comunidad en Estados Unidos.
Un tono más elevado, agregó, es impulsado por Washington, que busca poner a Irán a la defensiva luego de que tratara de utilizar los acontecimientos de Egipto para "socavar la posición estadounidense" en la región.
"Están compitiendo por una posición en Medio Oriente. El orden en Medio Oriente se tambalea. Sorprendentemente, Irán se está posicionando como un auténtico contendiente de Estados Unidos", señaló Parsi.
"La caída de un pilar de Estados Unidos en la región -Egipto- está claramente creando cierto nerviosismo en Estados Unidos", agregó Parsi, cuya organización no partidaria ofrece asesoramiento al gobierno estadounidense.
"¿Cómo afectará esto en el resto de la región? ¿Cuál será la visión de otros estados de la fiabilidad de Estados Unidos (hacia sus aliados)? Los iraníes están tratando de convertir esto en una victoria para sí mismos, no sólo en una pérdida para Estados Unidos", indicó.
Parsi estimó que una nueva ronda de protestas en Irán proporcionará a Washington "una oportunidad de devolver el golpe".
La analista Suzanne Maloney también se refirió a un tono estadounidense más "filoso" hacia Irán, pero indicó que ello se debe en parte al pesimismo del gobierno de Barack Obama sobre las perspectivas de un diálogo con Irán y sus ambiciones nucelares en el corto plazo.
Obama estuvo más cerca que nunca antes de alentar este martes las manifestaciones en Irán, cuando señaló que esperaba "que el pueblo de Irán continúe teniendo el coraje de expresar sus deseos de libertad y de un gobierno representativo".
Pese a la nueva retórica, Washington aún insiste en que no puede dictar los acontecimientos dentro de Irán, tras el quiebre de las manifestaciones anti gubernamentales luego de las elecciones presidenciales de 2009.
Maloney, una ex asesora del Departamento de Estado sobre asuntos iraníes que ahora integra la Brookings Institution, reconoció que Irán, al menos en el corto plazo, parece estar ganando terreno frente a Estados Unidos.
En los últimos años, el Irán chiíta ha ganado influencia en Irak, Líbano y los territorios palestinos, y podría ver aumentar su influencia mientras las protestas se extienden en Yemen y en Bahréin. Entre ellos, todos menos los territorios palestinos tienen una población chiíta mayoritaria o significativa.
En Egipto, dijo Maloney, Washington ya no puede estar seguro de que el futuro gobierno respalde sus objetivos pacificadores.
Asimismo, Maloney estimó que "la definición de heroísmo en Medio Oriente antes de enero era un gobierno que quería enfrentarse a Washington, por lo que Irán entra fácilmente en ese rol".
"Creo que ahora la definición de heroísmo son individuos dispuestos a hacer frente a la represión, e Irán está en el lado equivocado de la historia", agregó.
Pero Karim Sadjadpour, del Carnegie Endowment for International Peace, dijo que era más fácil para el liderazgo iraní resistir al cambio que para el egipcio.
"Las autocracias respaldadas por Estados Unidos, como el Egipto de Mubarak, son más vulnerables que las dictaduras anti-estadounidenses como Irán, porque están sometidas al escrutinio de los políticos y de la opinión pública estadounidense", consideró.
"Irán puede asesinar a su gente sin preocuparse de que China o Rusia lo vayan a responsabilizar o retenerle la ayuda", señaló.
"No creo que el gobierno estadounidenses tenga ilusiones de que el régimen iraní esté al borde del colapso. Dicho eso, también era impensable seis meses atrás que Mubarak y Ben Alí (Túnez) ya no estarían en la vuelta", indicó Sadjadpour.

sábado, 12 de febrero de 2011

Estrategias: Argelia y Yemen con policías y Bahrein con dinero


La plaza del 1 de Mayo, en Argel, apenas sumó a 2.500 manifestantes rodeados por 30.000 policías antidisturbios. El cortejo que debía recorrer 4 kilómetros por el centro se transformó en una concentración reducida.

El sistema de seguridad montado por el Ejecutivo argelino fue demoledor: llegar hasta la plaza 1 de Mayo era una proeza.

El Ministerio del Interior paralizó las grandes ciudades: no ómnibus, casi no taxis, no trenes, y mucho corte de calles.

La conexión a Internet no fue cortada, pero los usuarios se quejaban de que se navegaba con mucha lentitud.

Los agentes policiales llevaban bastones y granadas lacrimógenas pero no armas de fuego para evitar males mayores, amarga lección que dejó Egipto.

Y abundaron los controles callejeros a veces a kilómetros del lugar de la cita. Una buena proporción de los agentes eran mujeres y se encargaban especialmente de parar a las manifestantes de su mismo sexo.

El Ministerio del Interior requisó ómnibus para trasladar a sus agentes porque sus propios vehículos no bastaban.

Es cierto: el despliegue demuestra miedo, pero por ahora le permitió al régimen sofocar el reclamo de la Coordinadora Nacional para el Cambio y la Democracia.

El Gobierno Civil de Argel había anunciado el 07/02 la prohibición de la manifestación: desde hace 19 años rige en Argelia la legislación de emergencia que veta las manifestaciones al aire libre.

El presidente Abdelaziz Bouteflika prometió, el 03/02, que levantaría en breve la restricción en todo el país excepto en la capital dónde "razones de orden público" aconsejan mantener la prohibición. Todavía no cumplió su promesa.

El Ministerio del Interior solo reconoció, en un comunicado, 14 detenidos por poco tiempo. Los opositores dijeron 400.

Ali Belhadj, entre ellos: 1 de los 2 principales dirigentes del Frente Islámico de Salvación que hubiera ganado las elecciones en 1992 de no ser porque el Ejército dio un golpe de Estado para impedirlo. Belhadj cumplió una condena de 12 años en prisión y ahora tiene prohibida cualquier actividad política.

Rodeado de varios cientos de fieles que repetían a gritos "¡El sistema debe caer!", Belhadj, vestido con el "kamis" islámico, se sumó a la manifestación. La presencia de este ex predicador para el que la Constitución debe inspirarse en el Corán fue una gran sorpresa.

Los choques entre policías y jóvenes manifestantes en los aledaños del 1 de Mayo fueron moderados, comparados con la violencia de las protestas de principios de enero por la pérdida de poder adquisitivo.

Una veintena de jóvenes partidarios del presidente Bouteflika irrumpió en la plaza gritando "¡Bouteflika no es Murabak!".

Pero, tal como dijo Ali Rachedi, "Más allá del número de asistentes, la manifestación es un éxito porque hacía más de una década que la gente no intentaba desfilar en la capital. El muro psicológico del miedo se ha derrumbado hoy. Ahora hace falta poner en marcha una dinámica para que caiga el régimen".

Preocupación árabe

La noticia de la renuncia de Mubarak tuvo una inmediata celebración en Saná, capital de Yemen, el viernes 11/02 por la noche. Varios cientos de yemeníes se echaron a las calles de la capital.

De acuerdo con las agencias de noticias, los manifestantes rompieron fotografías del presidente Ali Abdalá Saleh y corearon eslóganes pidiendo su renuncia inmediata.

Pero su entusiasmo fue acallado por la intervención de las fuerzas de seguridad. Según Human Rights Watch, al menos 10 personas resultaron detenidas.

Con ese precedente, las autoridades tomaron medidas para impedir una nueva concentración por la mañana. Un fuerte despliegue de policías y agentes de civil, armados con las tradicionales dagas yemeníes y bastones, hicieron frente a entre 2.000 y 4.000 manifestantes, la mayoría estudiantes, que intentaban marchar hasta la Embajada de Egipto.

Desde la semana pasada, algunos simpatizantes del Congreso General del Pueblo (CGP), el partido gubernamental, han instalado tiendas de campaña en la plaza de Tahrir para evitar que la tomen los opositores tal como ocurrió en El Cairo con la explanada del mismo nombre.

Saleh, que lleva 32 años en el poder, ha intentado aplacar el malestar con la promesa de no presentarse a las próximas elecciones en 2013, el anuncio de algunas mejoras económicas y la oferta de reformas políticas.

Sin embargo, la oposición aún no ha respondido a su invitación a formar un Gobierno de unidad nacional y pide que las conversaciones se desarrollen bajo los auspicios de Occidente o de las monarquías petroleras de la península Arábiga.

Las tensiones se ven agravadas por la extrema pobreza de Yemen (su petróleo apenas cubre ya su consumo), un movimiento secesionista en el sur del país (donde las protestas antigubernamentales están teniendo mayor eco) y el escaso control del Gobierno fuera de la capital que ha convertido el país en un refugio de Al Qaeda.

Aun así, el Gobierno de Yemen declaró que respeta la elección del pueblo egipcio y que le apoyará en su búsqueda de progreso y desarrollo.

En parecidos términos se expresaron las autoridades de Arabia Saudí y de Bahréin.

El rey saudí, Abdalá, brindó hasta el último momento su apoyo al ya ex presidente egipcio Hosni Mubarak, llegando incluso a ofrecerse para cubrir una eventual retirada de la ayuda económica estadounidense.

Pero un comunicado difundido por la agencia oficial, SPA, deseó "una transición pacífica de poder" y "que las fuerzas armadas egipcias restablezcan la paz, la estabilidad y la tranquilidad".

"Bahréin respeta la elección del pueblo egipcio", aseguró el periódico progubernamental Al Watan.

El mensaje tiene valor porque el pequeño productor de petróleo, que alberga la V Flota estadounidense, es uno de los más vulnerables a una revuelta entre los países del golfo Pérsico.

La isla tiene un sistema parlamentario, pero el rey aún gobierna. Además, a diferencia de la monarquía suní, la mayoría de sus habitantes son chiíes y se quejan de discriminación en el acceso a los servicios y los empleos gubernamentales.

Tal vez tratando de acallar ese malestar en un momento en el que los ejemplos de Túnez y Egipto resultan muy tentadores, el rey Hamad anunció el viernes la entrega de 1.000 dinares (algo menos de € 2.000) a cada familia bahreiní.

Antes de conocerse esa noticia, la oposición había convocado una movilización para mañana, décimo aniversario de la Constitución.

viernes, 11 de febrero de 2011

La caída de Mubarak, saludada por Occidente y por el mundo islámico


La caída del presidente egipcio Hosni Mubarak fue saludada este viernes por los principales líderes mundiales y festejada en las calles de países árabes.
El presidente estadounidense, Barack Obama, afirmó que "el pueblo habló y Egipto ya no será más el mismo" y urgió al ejército egipcio a garantizar la transición hacia una "genuina democracia".
Israel no hizo en principio ningún comentario formal. "Esperemos que en Egipto y en los países vecinos la transición hacia la democracia se realice sin sobresaltos" en Egipto y otros países árabes, dijo un dirigente israelí que no pidió ser identificado.
"La voz del pueblo egipcio se escuchó", sentenció por su lado el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, en referencia a los 18 días de rebelión popular que derribaron a Mubarak, en el poder desde hacía 30 años.
La jefa de la diplomacia europea, Catherine Ashton, afirmó que el cambio de régimen en el país norafricano abre la vía a "reformas más rápidas y profundas".
En Alemania, la jefa del gobierno, Angela Markel, se congratuló por el "histórico cambio" e instó al futuro gobierno egipcio a respetar "la seguridad de Israel" y el tratado de paz concluido con ese país en 1979.
Egipto es uno de los dos únicos países árabes (el otro es Jordania) que tiene un tratado de paz con Israel.
Los dirigentes europeos abundaron en la necesidad de que el proceso egipcio conduzca a la democracia.
El primer ministro británico, David Cameron, dijo que lo acaecido en Egipto es sólo "el primer paso" "hacia un gobierno democrático".
El presidente francés, Nicolas Sarkozy, instó a las nuevas autoridades egipcias a organizar elecciones "libres y transparentes" y la ministra española de Asuntos Exteriores, Trinidad Jiménez, consideró que la renuncia de Mubarak "facilitará una transición más rápida hacia la democracia".
El canciller ruso, Sergei Lavrov, mostró más cautela, al expresar su deseo de que el cambio de poder en Egipto "ayude a restaurar la estabilidad".
Una explosión de júbilo recibió la noticia en Túnez, que el mes pasado inauguró las revueltas del mundo árabe con una insurrección que derrocó al presidente Ben Alí que gobernaba el país desde hacía 23 años.
Miles de personas festejaron igualmente la revolución egipcia en Qatar, cuyo emir expresó su "respeto por la voluntad del pueblo egipcio y sus opciones", según indicó un comunicado del Palacio.
La mutación política de Egipto también fue celebrada por Irán, enemigo jurado de Occidente, y por el movimiento islamista palestino Hamas, que gobierna la franja de Gaza.
"La voluntad del gran pueblo egipcio doblegó la resistencia y persistencia de dirigentes dependientes de los poderes mundiales. Es una gran victoria", dijo el canciller iraní, Ramin Mehmanparast.
Para Hamas, "la renuncia de Mubarak anuncia el inicio de la victoria de la revolución egipcia", dijo el portavoz del grupo en Gaza, Sami Abu Zuhri.
"Pedimos a los dirigentes egipcios que levanten inmediatamente el sitio de Gaza y abran el paso" de Rafah, en la frontera entre el territorio palestino y Egipto, agregó.
El gobierno brasileño expresó solidaridad con la población egipcia y manifestó su expectativa de una transición política en un "ambiente de paz y tranquilidad".
El presidente de Colombia, Juan Manuel Santos,dijo estar dispuesto colaborar por la estabilidad y la democracia de Egipto. "Estamos listos, en todas las instancias, con nuestra presencia en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, a aportar nuestro granito de arena, si así se requiere, para ese propósito", declaró Santos.
El presidente de Chile, Sebastián Piñera, dijo en tanto que la situación en Egipto era "insostenible" y abogó por una "pacífica" transición hacia un "nuevo gobierno democrático"

lunes, 7 de febrero de 2011

Los egipcios deciden: Largate Mubarak


Los egipcios no se rinden. A pesar del estancamiento de las negociaciones entre el Gobierno y la oposición, escéptica ante las promesas de un régimen que se resiste a marcharse, miles de manifestantes han vuelto a concentrarse en la plaza Tahrir de Egipto bajo la misma consigna de estas dos semanas: "Lárgate Mubarak".

Son decenas las tiendas de campaña de los que deciden instalarse en el epicentro de las protestas, acompañados de quienes acuden cada mañana para agitar sus banderas y exigir democracia. Hoy, las cámaras de la cadena Al Jazeera mostraban imágenes de una población en calma pero animada, que ha protagonizado un simbólico funeral por el periodista egipcio muerto durante la revuelta popular iniciada el 25 de enero.

Hosni Mubarak ha manifestado su respaldo a la investigación por el supuesto fraude electoral en las pasadas elecciones generales, cuando su partido, el Partido Nacional Democrático, obtuvo una abrumadora victoria que levantó denuncias masivas en los tribunales. En las negociaciones de ayer entre el vicepresidente, Omar Suleimán, y la oposición, entre ellos los ilegalizados Hermanos Musulmanes, se acordó crear un comité para reformar la Constitución.

Sin embargo los manifestantes aseguran que no desalojarán la zona hasta que Mubarak dimita. Es su principal reivindicación, pero exigen también el fin del estado de emergencia, la disolución de la Asamblea Popular, la formación de un Gobierno de transición, un nuevo Parlamento que impulse la reforma constitucional y el enjuiciamiento de represores y corruptos.

Los Hermanos Musulmanes han reiterado, a pesar de su implicación en las negociaciones, su demanda para que Mubarak dimita ahora, y no en septiembre como está previsto. "Los Hermanos Musulmanes explicaron que su participación en estas reuniones está sujeta a la satisfacción de las demandas defendidas por los manifestantes del 25 de enero", escribió Essam al Erian, miembro de Comité de Dirección de la agrupación, en la página web del grupo, según recoge el diario opositor egipcio 'Al Masry al Youm'.

"Logrando progresos"
Por su parte, el presidente de EEUU, Barack Obama, ha dicho que Egipto está "logrando progresos" para encontrar un camino que permita resolver la crisis. "Evidentemente Egipto tiene que negociar un camino y está logrando progresos" para ello, señaló tras pronunciar un discurso en la Cámara de Comercio de EEUU.

sábado, 5 de febrero de 2011

Hosni Mubarak, el dictador que se creyó un faraón


La mayoría de los egipcios esperaba que Hosni Mubarak, el único presidente que han conocido dos generaciones, muriese -y pronto- en la cama. La avanzada edad del 'rais' y sus inevitables achaques, como el que le llevó a un quirófano aleman en marzo del pasado año, hacía temer la desaparición de su rostro pero no de su régimen, ni siquiera de su apellido. Porque Mubarak, de 82 años, 30 ellos detentando el poder de forma autoritaria y burlándose de las urnas, estaba amarrando su sucesión en la figura de su hijo Gamal.

Los egipcios parecían condenados a una dinastía al más puro estilo faraónico porque, como dicen hoy los jóvenes en los foros de Internet, desconocían que se podían enfrentar al régimen. Pero la impunidad policial les llevó a organizarse y el modelo tunecino les dio la fuerza necesaria para superar su miedo. Un puñado de ellos arrastró a toda una población, y ahora es indudable que el dictador, apodado por sus detractores 'la vaca que ríe' por la resplandeciente sonrisa con la que aparece en los retratos oficiales, tiene los días contados.

Su prepotencia y su negativa a hacer las reformas que su pueblo, desesperado, empobrecido y constreñido por tres décadas de estado de emergencia, viene exigiendo desde hace tiempo le ha cavado su tumba política. Pero poco podía temer el 'rais' Mubarak que su pueblo osara enfrentarse a su maquinaria represiva hace unas semanas. En el miedo basó la estabilidad interna, y en su alianza privilegiada con Estados Unidos y con Israel (es uno de los dos únicos países árabes que mantiene un acuerdo de paz con el Tel Aviv) su influencia externa. Se consideraba invencible y resultó ser tan vulnerable al juicio de su pueblo como cualquier otro dirigente.

Su camino hacia la presidencia se lo facilitó el estamento militar. Nacido en mayo de 1928 en Menufia, provincia situada en el Delta del Nilo, con 21 años se graduó en la Academia Militar Egipcia. El mismo año de su graduación, en 1949, pasó a la Fuerza Aérea: su formación como piloto de combate le llevó a la Unión Soviética en varias ocasiones para ampliar conocimientos, y su ambición le llevó a subir peldaños en la carrera militar. En 1969, ya era jefe de Estado Mayor de la Fuerza Aérea; en 1973 ganó honores de héroe de guerra por su papel en la guerra de Yom Kippur, y un año más tarde fue nombrado viceministro de Defensa.

En 1975, Anwar al Sadat le nombró vicepresidente de la República Arabe de Egipto. Cuando aquel fue asesinado en 1981 a manos de islamistas, durante una marcha militar celebrada en El Cairo, Mubarak esquivó las balas y además accedió a la Presidencia para sorpresa de muchos, ya que no era muy conocido por la población.

Desde entonces ha demostrado ser un superviviente, tanto en el sentido físico como en el político. En el primero, ha sobrevivido a seis intentos de asesinato, según el recuento de la BBC: el que más posibilidades tuvo de matarle sucedió en la capital etíope, Addis Abeba, cuando la limusina en la que se dirigía a la cumbre de líderes africanos fue atacada.

Salvar de la amenaza islamista radical

Eso, a pesar de que Mubarak mantuvo los motivos que llevaron a los radicales a asesinar a su predecesor: los acuerdos de paz con Israel con los que una significativa parte de la población no simpatiza, sobre todo teniendo en cuenta la proximidad de la franja de Gaza, que llegó a estar administrada por Egipto y que comparte frontera con la nación árabe. Los mismos acuerdos de paz que, por primera vez en la Historia, llevaron a la Liga Arabe a suspender la participación de Egipto en su institución durante hasta 1989, cuando el país fue readmitido con todos los honores y la Liga arabe trasladó su cuartel general a El Cairo.

En el exterior, Egipto mantuvo con Mubarak el liderazgo suní regional, siempre disputado -aunque amigablemente- con Arabia Saudí. Su presencia en las infructuosas conferencias de paz de Oriente Próximo le han puesto siempre ante los focos y sus relaciones privilegiadas con Occidente son indiscutibles. Nadie le reprochaba en voz alta las violaciones de los derechos humanos, la represión policial o el estado de excepción que arrebataba las libertades esenciales de sus ciudadanos desde que llegara al poder.

Su régimen alega que es necesario mantenerlo en vigor para salvar a Egipto de la amenaza islamista radical, que golpeó el sector turístico en los años 90, pero la población lo considera una excusa para gobernar ignorando los más básicos derechos humanos. Pero Mubarak puede ser el rey del disfraz, como demostró en su primer discurso tras la crisis, cuando en lugar de disculparse por la falta de reformas afirmó sentirse identificado con los pobres del país y sufrir personalmente por el problema del desempleo.

Ha jugado siempre con la democracia como si fuera su coto privado: convocó cuatro referendos (1987, 1993, 1999 y 2005) de validez cuestionable, jamás supervisados por observadores internacionales, que confirmaron su mandato. Era difícil que ocurriese lo contrario, dado que en los tres primeros no permitió que nadie le disputase el cargo. En el cuarto, presionado por Estados Unidos, se vió obligado a modificar levemente la Constitución para aceptar competencia, aunque las elecciones presidenciales siguen sin ser abiertas: la ley es tan restrictiva que cualquier candidato que no sea el mismo Mubarak o esté respaldado por él tiene escasas posibilidades siquiera de medirse con el 'rais'.

El resto de elecciones han sido igualmente irrisorias: las últimas, hace apenas tres meses, contaron según el partido con una participación masiva. El Partido Democrático Nacional, la formación de Mubarak, obtuvo según el particular recuento del régimen 420 de 508 escaños, es decir, el 81% de la Asamblea del Pueblo. Los Hermanos Musulmanes, organización semi-legal de enorme peso popular, pasaron de tener 88 a 1 solo diputado en otro signo de la impunidad que rodea al régimen. La bofetada política fue tan violenta que se retiraron de la segunda vuelta electoral. La organización islamista tiene un enorme arraigo en la calle egipcia, especialmente en las provincias, donde las condiciones económicas son miserables, y cuanta más corrupción rodea al entorno de Mubarak, más aumentan sus filas.

Opositores como el escritor Alaa al Aswani denunciaron cómo habían visto grabaciones que mostraban a funcionarios del PDN rellenando urnas vacías con votos, y cómo muchos electores fueron apartados de los colegios electorales con violencia. Murieron 10 personas cuando trataban de ejercer su derecho al voto. Los cálculos más optimistas hablan de una participación del 25%. El presidente, siempre ausente de la realidad, calificó la cita electoral de "hito democrático" para indignación de su agotada población.

En los últimos meses, los medios egipcios -siempre limitados por la falta de libertad- y sobre todo los blogueros, focos de activismo, debatían las posibilidades de sucesión de Mubarak. La carrera hacia la Presidencia la disputaban su hijo Gamal, que no parece contar con el apoyo del Ejército y ni siquiera del partido de su padre, y el todopoderoso jefe de la Inteligencia egipcia, Omar Suleiman. Ahora, todo hace indicar que ninguno de los dos heredará el vacío que, más temprano que tarde, dejará el 'rais' en su trono.

Abandona Mubarak presidencia del Partido Nacional Democrático


El presidente egipcio Hosni Mubarak renunció hoy al liderazgo del oficialista Partido Nacional Democrático (PND), junto con toda la Ejecutiva del grupo político, entre ellos su hijo Gamal, señalado como sucesor del régimen, reportó la televisión estatal.

La renuncia masiva en el PND tuvo lugar en medio de las exigencias de la oposición para que Mubarak, quien ha estado al frente del gobierno durante 30 años, y toda la vieja guardia, desaparezcan del mapa político a fin de poder negociar una transición.

Hossam Badrawi, político del ala liberal de esa formación, es ahora el nuevo secretario general del partido gobernante, en un movimiento que se produce en un contexto de acercamiento a la oposición.

En el duodécimo día de protestas, una relativa calma reina en las ciudades egipcias centrándose todas las manifestaciones en la Plaza Tahrir en el centro de El Cairo.

Desde comienzos del día, las versiones eran de que el presidente Hosni Mubarak vería limitadas aún más sus funciones.

Según fuentes locales citadas por el diario New York Times, el vicepresidente egipcio Omar Suleiman está discutiendo con la cúpula militar las posibilidades de reducir considerablemente el poder de Mubarak sin obligarle a dimitir.

Con la confirmación de que Suleiman es el dirigente que debe dialogar con la oposición -que por su parte está fortaleciendo su alianza más que nunca-, la Plaza Tahrir se despertó este sábado con miles de manifestantes que seguían exigiendo la renuncia inmediata de Mubarak.

Sólo la lluvia y el cansancio de doce días acampando consiguieron vaciar de manera considerable la plaza ante la mirada de los soldados egipcios.

“Jalas, basta. ¿Mubarak está sordo y ciego o qué?”, pregunta Ali Jamal, un joven académico de Suez que llegó a El Cairo hace unos días para, como nos dice, “ver el fin de la revuelta y celebrar que Mubarak coja un avión al extranjero”.

El Ejército mantiene una fuerte presencia en las calles, especialmente en la zona de Tahrir y el puente del 6 de octubre, aunque un síntoma de mejora de la situación es que el toque de queda empieza este sábado a las 19:00 horas, dos horas después de lo establecido previamente.

Pese a que parece que su régimen se tambalea, en la práctica el Ejército sigue mostrando un orden importante.

Aunque muchas veces pasivo, el sistema no parece resquebrajarse y la jerarquía es clara y disciplinada. Hoy en día parece una quimera que los uniformados expulsen a Mubarak por la fuerza.

Este sábado se ha caracterizado por una importante vuelta a la calma en toda la capital, en cuyos principales barrios, la mayoría de tiendas y restaurantes han abierto por primera vez mientras el servicio municipal intenta limpiar los destrozos.

Aunque sigue brillando la ausencia policial, las calles han recuperado cierta calma y hasta orden. Una buena y simbólica noticia tendrá lugar este domingo con la apertura de los bancos por primera vez en doce días.

“A ver si estos días no hay nada más grave y todo vuelve a su cauce”.

Como el propio Suleiman ha confesado, el daño a la economía es terrible y se cifra en millones de dólares. Expertos locales creen que el turismo, su principal industria, tardará al menos un año en recuperarse parcialmente de estos 12 negros días.

Diversos portavoces de la oposición anunciaron este sábado la celebración mañana del “domingo de los mártires”, nueva etiqueta para la próxima movilización que exigirá la marcha de Mubarak.