
Tras la caída de Hosni Mubarak en Egipto, Estados Unidos busca golpear a Irán mientras ambos países enemigos luchan por influenciar en un Medio Oriente sacudido por las protestas populares, estimaron analistas.
Irán presenta la caída de Mubarak como un nuevo signo del declive de Estados Unidos e Israel en la región, pero Washington ve la oportunidad de un nuevo estallido de protestas anti-gubernamentales en la república islámica.
Asimismo, estiman analistas, Irán enmarca las manifestaciones que sacuden a la región como inspiradas en su revolución islámica de 1979, mientras que Estados Unidos las pinta como parte de la tendencia democrática que apoya.
"Vamos a ver una escalada en la retórica de Estados Unidos", dijo Trita Parsi, presidente del Consejo nacional irano-estadounidense, entidad que busca avanzar en los intereses de la comunidad en Estados Unidos.
Un tono más elevado, agregó, es impulsado por Washington, que busca poner a Irán a la defensiva luego de que tratara de utilizar los acontecimientos de Egipto para "socavar la posición estadounidense" en la región.
"Están compitiendo por una posición en Medio Oriente. El orden en Medio Oriente se tambalea. Sorprendentemente, Irán se está posicionando como un auténtico contendiente de Estados Unidos", señaló Parsi.
"La caída de un pilar de Estados Unidos en la región -Egipto- está claramente creando cierto nerviosismo en Estados Unidos", agregó Parsi, cuya organización no partidaria ofrece asesoramiento al gobierno estadounidense.
"¿Cómo afectará esto en el resto de la región? ¿Cuál será la visión de otros estados de la fiabilidad de Estados Unidos (hacia sus aliados)? Los iraníes están tratando de convertir esto en una victoria para sí mismos, no sólo en una pérdida para Estados Unidos", indicó.
Parsi estimó que una nueva ronda de protestas en Irán proporcionará a Washington "una oportunidad de devolver el golpe".
La analista Suzanne Maloney también se refirió a un tono estadounidense más "filoso" hacia Irán, pero indicó que ello se debe en parte al pesimismo del gobierno de Barack Obama sobre las perspectivas de un diálogo con Irán y sus ambiciones nucelares en el corto plazo.
Obama estuvo más cerca que nunca antes de alentar este martes las manifestaciones en Irán, cuando señaló que esperaba "que el pueblo de Irán continúe teniendo el coraje de expresar sus deseos de libertad y de un gobierno representativo".
Pese a la nueva retórica, Washington aún insiste en que no puede dictar los acontecimientos dentro de Irán, tras el quiebre de las manifestaciones anti gubernamentales luego de las elecciones presidenciales de 2009.
Maloney, una ex asesora del Departamento de Estado sobre asuntos iraníes que ahora integra la Brookings Institution, reconoció que Irán, al menos en el corto plazo, parece estar ganando terreno frente a Estados Unidos.
En los últimos años, el Irán chiíta ha ganado influencia en Irak, Líbano y los territorios palestinos, y podría ver aumentar su influencia mientras las protestas se extienden en Yemen y en Bahréin. Entre ellos, todos menos los territorios palestinos tienen una población chiíta mayoritaria o significativa.
En Egipto, dijo Maloney, Washington ya no puede estar seguro de que el futuro gobierno respalde sus objetivos pacificadores.
Asimismo, Maloney estimó que "la definición de heroísmo en Medio Oriente antes de enero era un gobierno que quería enfrentarse a Washington, por lo que Irán entra fácilmente en ese rol".
"Creo que ahora la definición de heroísmo son individuos dispuestos a hacer frente a la represión, e Irán está en el lado equivocado de la historia", agregó.
Pero Karim Sadjadpour, del Carnegie Endowment for International Peace, dijo que era más fácil para el liderazgo iraní resistir al cambio que para el egipcio.
"Las autocracias respaldadas por Estados Unidos, como el Egipto de Mubarak, son más vulnerables que las dictaduras anti-estadounidenses como Irán, porque están sometidas al escrutinio de los políticos y de la opinión pública estadounidense", consideró.
"Irán puede asesinar a su gente sin preocuparse de que China o Rusia lo vayan a responsabilizar o retenerle la ayuda", señaló.
"No creo que el gobierno estadounidenses tenga ilusiones de que el régimen iraní esté al borde del colapso. Dicho eso, también era impensable seis meses atrás que Mubarak y Ben Alí (Túnez) ya no estarían en la vuelta", indicó Sadjadpour.
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